
La virtualización de servidores permite ejecutar varias máquinas virtuales sobre un mismo servidor físico, aprovechando mejor los recursos disponibles y simplificando la gestión de la infraestructura IT.
Para muchas empresas, esto significa poder concentrar diferentes servicios —como aplicaciones corporativas, bases de datos, servidores de archivos, entornos de pruebas o sistemas internos— en una infraestructura más flexible y escalable.
Sin embargo, no cualquier equipo ofrece el mismo rendimiento. Si estás pensando en adquirir un servidor para virtualización, es importante dimensionar correctamente procesador, memoria RAM, almacenamiento y conectividad.
En esta guía repasamos los principales aspectos que deberías tener en cuenta antes de elegir.
¿Qué es la virtualización de servidores?
La virtualización permite dividir los recursos de un servidor físico en diferentes entornos independientes denominados máquinas virtuales o VM.
Cada máquina virtual puede disponer de su propio:
- sistema operativo;
- memoria RAM;
- capacidad de procesamiento;
- almacenamiento;
- configuración de red;
- aplicaciones y servicios.
De esta forma, un único servidor físico puede alojar distintos sistemas que funcionan de manera independiente.
Por ejemplo, una empresa podría utilizar el mismo servidor físico para alojar una máquina virtual destinada al ERP, otra como servidor de archivos y otra para aplicaciones internas.
¿Qué ventajas ofrece virtualizar servidores?
Una infraestructura virtualizada puede aportar importantes ventajas frente a mantener diferentes servidores físicos para cada servicio.
Mejor aprovechamiento del hardware
En muchas infraestructuras tradicionales, los servidores utilizan solamente una parte de su capacidad.
La virtualización permite distribuir los recursos disponibles entre diferentes máquinas virtuales y aprovechar mejor la potencia del hardware.
Mayor flexibilidad
Las máquinas virtuales pueden crearse, modificarse o trasladarse con mayor facilidad que un servidor físico completo.
Esto facilita adaptar la infraestructura a nuevas necesidades.
Escalabilidad
Cuando aumenta la carga de trabajo, es posible ampliar determinados recursos o incorporar nuevos hosts al entorno.
Por este motivo, la virtualización resulta especialmente interesante para empresas que esperan crecer o necesitan una infraestructura flexible.
Simplificación de la infraestructura
Consolidar varios servicios sobre menos servidores físicos puede reducir la cantidad de equipos necesarios y simplificar determinados aspectos relacionados con espacio, cableado, energía y mantenimiento.
¿Qué características debe tener un servidor para virtualización?
La configuración adecuada dependerá del número de máquinas virtuales, las aplicaciones que ejecutarán y el nivel de rendimiento necesario.
Aun así, existen cuatro componentes especialmente importantes.
1. Procesador: núcleos suficientes para repartir las cargas
El procesador es uno de los elementos principales de un servidor de virtualización.
Las máquinas virtuales utilizan procesadores virtuales o vCPU, que el hipervisor distribuye entre los recursos físicos disponibles.
Por este motivo, suele ser preferible trabajar con procesadores empresariales diseñados para servidores, como las diferentes gamas de:
- Intel Xeon;
- AMD EPYC.
No se trata únicamente de escoger el procesador con mayor frecuencia. También hay que analizar el número de núcleos, el tipo de aplicaciones que se ejecutarán y la cantidad de máquinas virtuales previstas.
Un entorno con pocas máquinas virtuales y cargas moderadas tendrá necesidades muy distintas a otro destinado a bases de datos, ERP, escritorios virtuales o aplicaciones intensivas.
2. Memoria RAM: uno de los recursos más importantes
En virtualización, la memoria RAM suele convertirse rápidamente en uno de los recursos más demandados.
Cada máquina virtual necesita disponer de memoria suficiente para ejecutar su sistema operativo y sus aplicaciones.
Por ejemplo, si un servidor aloja varias VM, habrá que sumar la memoria necesaria para todas ellas y reservar además recursos para el propio hipervisor.
Por eso es importante no pensar únicamente en las necesidades actuales.
Elegir un servidor con capacidad de ampliación de RAM permite incrementar los recursos en el futuro sin tener que sustituir todo el equipo.
3. Almacenamiento: capacidad, velocidad y redundancia
El almacenamiento puede influir directamente en el rendimiento de las máquinas virtuales.
Cuando varias VM acceden simultáneamente a los mismos discos, se producen múltiples operaciones de lectura y escritura.
Por ello, hay que valorar aspectos como:
- capacidad total necesaria;
- velocidad de lectura y escritura;
- uso de SSD o NVMe;
- configuración RAID;
- redundancia;
- posibilidad de ampliación;
- almacenamiento local o compartido.
Una infraestructura de virtualización con aplicaciones exigentes puede necesitar soluciones de almacenamiento muy diferentes a las de una empresa que simplemente quiera consolidar algunos servicios internos.
4. Red: no olvidar la conectividad
La tarjeta y la infraestructura de red también forman parte del rendimiento global del entorno.
En determinados escenarios puede ser recomendable trabajar con conexiones de mayor capacidad, especialmente cuando existe tráfico elevado entre servidores, almacenamiento, sistemas de backup o diferentes hosts de virtualización.
La arquitectura de red debe dimensionarse conjuntamente con el servidor.
De poco sirve disponer de un equipo muy potente si la infraestructura de red se convierte después en el cuello de botella.
Servidor rack o torre para virtualización
Ambos formatos pueden utilizarse para virtualización.
Los servidores en torre suelen encajar bien en pequeñas y medianas empresas que no disponen de un rack o una sala técnica específica.
Servidor Tower
Ofrecen capacidad de ampliación y pueden ser una buena alternativa para entornos de virtualización pequeños.
Servidor Rack
Los servidores rack son habituales en infraestructuras profesionales donde existen varios equipos, switches, almacenamiento y sistemas de alimentación dentro de un armario rack.
Facilitan la organización de la infraestructura y permiten construir entornos con varios hosts de virtualización.
La elección dependerá principalmente del tamaño del entorno y de cómo esté organizada la infraestructura IT de la empresa.
¿Servidor nuevo o reacondicionado para virtualización?
Un servidor reacondicionado profesional también puede ser una opción interesante para virtualización.
Modelos empresariales de generaciones anteriores de fabricantes como Dell, HPE o Lenovo pueden ofrecer configuraciones con gran cantidad de memoria RAM, procesadores de múltiples núcleos y almacenamiento profesional por un coste inferior al de un equipo nuevo equivalente.
Esto puede resultar especialmente interesante en:
- entornos de laboratorio;
- servidores de backup;
- infraestructuras internas;
- proyectos con presupuesto limitado;
- ampliaciones de infraestructura;
- determinados entornos productivos correctamente dimensionados.
Lo importante es conocer el estado del equipo, comprobar la compatibilidad de los componentes y disponer de una configuración adaptada a la carga de trabajo prevista.
¿Qué servidor necesito para virtualizar?
No existe una configuración válida para todas las empresas.
Antes de escoger un servidor conviene responder a varias preguntas:
¿Cuántas máquinas virtuales necesitas?
No es lo mismo ejecutar tres o cuatro VM que alojar decenas de máquinas.
¿Qué aplicaciones funcionarán en ellas?
Un servidor de archivos, una base de datos, un ERP o un entorno VDI pueden tener necesidades completamente diferentes.
¿Cuánta RAM necesita cada máquina virtual?
Este cálculo ayudará a determinar tanto la memoria inicial como la capacidad de crecimiento necesaria.
¿Qué volumen de datos vas a gestionar?
También hay que valorar cuánto almacenamiento se necesita actualmente y cuánto podría crecer en los próximos años.
¿Qué nivel de disponibilidad necesita la empresa?
Los servicios críticos pueden requerir redundancia, varios hosts, almacenamiento compartido, sistemas de backup y otras medidas de continuidad.
Marcas de servidores para virtualización
Los principales fabricantes cuentan con gamas específicamente diseñadas para entornos profesionales.
Entre las más habituales encontramos:
- Dell PowerEdge
- HPE ProLiant
- Lenovo ThinkSystem
Dentro de cada familia existen numerosas configuraciones de procesador, memoria, almacenamiento y conectividad.
Por ello, más que seleccionar únicamente una marca o un modelo concreto, resulta fundamental dimensionar correctamente el servidor según la carga de trabajo.
La importancia de dimensionar correctamente la infraestructura
Uno de los errores más habituales al adquirir un servidor es pensar solamente en las necesidades actuales.
Una infraestructura empresarial debería contemplar también:
- crecimiento de usuarios;
- nuevas aplicaciones;
- aumento del volumen de datos;
- nuevas máquinas virtuales;
- necesidades de backup;
- ampliaciones de almacenamiento;
- evolución de la red.
Sobredimensionar excesivamente el servidor puede incrementar innecesariamente la inversión, pero quedarse corto puede obligar a ampliar o sustituir la infraestructura antes de lo previsto.
El objetivo es encontrar un equilibrio entre rendimiento, escalabilidad y presupuesto.
Servidores para virtualización adaptados a cada empresa
Elegir un servidor para virtualización requiere analizar mucho más que procesador y memoria RAM.
El número de máquinas virtuales, las aplicaciones, el almacenamiento, la red, la redundancia y las posibilidades de crecimiento forman parte de la decisión.
En MED-IT Europe trabajamos con hardware profesional nuevo y reacondicionado y podemos ayudarte a localizar y configurar servidores adaptados a las necesidades de tu infraestructura.
Si estás pensando en renovar un servidor, ampliar un entorno existente o crear una nueva infraestructura de virtualización, contacta con nuestro equipo y solicita una propuesta adaptada a tu proyecto.